

Finalmente y tras barajar varios posibles trazados se decidió realizar el camino que describía Rafael Roca Miquel en un artículo de prensa de hace varias décadas, ante la probabilidad de que todos los caminos fueran validos y que dependiendo del criado que realizara el camino utilizaría un itinerario u otro en función de sus propios intereses, que podría también diferir con el empleado por los frailes cartujos en sus travesías.
La primera parada se realizó en el Mas de Valero, posesión de Valldecrist desde el siglo XVIII, como atestigua el escudo que campea sobre su puerta. Desde allí comenzaba el ascenso por la
antigua carretera a Gátova, de la que se saldría para abordar a la derecha las duras pendientes del Collado del Tornero, primer escollo serio para las piernas de los caminantes, que al menos se vio recompensado con unas bellas panorámicas de la huerta segorbina. Una vez en la cima y con la vista puesta en Precisamente en
Pese a su estado de abandono, las recientes reformas que se aprecian en ella dan fe de que el edificio todavía es cuidado por sus propietarios. Tras este breve paréntesis se retomó nuevamente el ascenso degustando los frutos de los madroños, o alborseros como en el terreno se los denomina, que crecían junto al camino que asciende el Monte Pichón a modo de aperitivo del suculento almuerzo que a las faldas del Pico del Águila tuvo lugar para reponer fuerzas.Pronto, tras dejar atrás una abandonada cantera de losas, quedó a la vista la población de Gátova y la abrupta orografía por la que serpentea el Barranco del Carraixet en su camino hacia el mar.
No mucho más adelante se abandona el término municipal de Gátova, por el que se caminaba desde el almuerzo para, dejando la pista forestal por un estrecho sendero que discurre entre la espesa vegetación serrana y que desciende por la Jabonera hasta el barranco de Agua Amarga, ascender la fuerte pendiente de la Senda de los Naranjeros que culmina en la pista que une la Masía de Ferrer con la Masía de Tristán, hacia la que continúa el Camino de los Frailes.
Continúa el Camino de los Frailes siguiendo las marcas del GR-10 tras dejar atrás la bella Fuente de Tristán en dirección a Serra y siempre acompañado de los rojizos tonos del Monte Mayor a la izquierda, recorriendo horizontalmente la cabecera del Barranco Vigüela y las faldas de los Puntalicos Blancos para llegar a la Font del Poll, ya en término de Serra.
Una vez refrescados con sus cantarinas aguas del fuerte sol que luce en el cielo desde el inicio de la ruta, soportado eso sí gracias a la suave brisa de levante y la frondosa vegetación de la Calderona, se abandona algo más adelante el GR-10 para continuar descendiendo, como indica un poste vertical en el camino, la zigzagueante pista que lleva hasta Porta Coeli, pasando antes junto a las proximidades de la Font de l´Abella y la Font del Marge y atisbando desde lo alto el antaño caserío de La Pobleta, explotado por la inmediata cartuja como granja y actualmente en manos privadas (aunque los monjes también tienen parte).
Lo pronunciado del descenso estaba haciendo mella ya en los caminantes cuando de pronto apareció ante ellos la esbelta silueta del campanario de la Cartuja de Porta Coeli y el magnífico acueducto que abastece al monasterio construido en el siglo XIV, desde el cual parte un camino flanqueado de cipreses, los muros del recinto monacal y campos de viña como principal cultivo.
Y así es como tras 28 kilómetros de travesía realizados en nueve horas y diez minutos de camino, cuando los relojes marcaban las 17:10 horas, se conseguía llegar a las puertas de la cartuja, y aunque, como es obvio no están permitidas las visitas al monasterio, en esta ocasión y de manera excepcional, tuvimos la suerte de que nos quisiera recibir el actual procurador del mismo, Fray José María, dándonos la oportunidad de conocer así la Cartuja de Portaceli hasta la misma puerta de entrada a la Clausura. Desde luego la mejor manera de concluir esta jornada tan especial.No obstante la Asociación Cultural Cartuja Valldecrist va a continuar trabajando y comprobando las diferentes variantes estudiadas a fin de conocer su viabilidad y barajar qué caminos pueden ceñirse más al trazado histórico, a fin de trazar y señalizar un único trazado que en un futuro pueda homologarse y promocionarse a nivel cultural y turístico.


































