En menos de un mes, tanto estudiantes valencianos como el presidente de la CHJ han pasado por la localidad para conocer de primera mano las necesidades y singularidades del río a su paso por Teresa.
En la España de los grandes trasvases y
las sequías estructurales, la batalla por el agua también se libra en
los pequeños municipios que custodian, kilómetro a kilómetro, el curso
de los ríos. En Teresa, esa batalla tiene un frente claro: la
conservación y puesta en valor del río que vertebra su territorio y su
patrimonio. Esta reivindicación local subió un escalón
administrativo con la reciente visita in situ del presidente de la Confederación
Hidrográfica del Júcar (CHJ), Miguel Polo, acompañado de su equipo
técnico.
El objetivo del encuentro,
solicitado por el Ayuntamiento de Teresa, fue trasladar a la CHJ las
necesidades más urgentes del municipio. Sobre la mesa, dos peticiones
concretas la limpieza y mantenimiento periódico del cauce para prevenir
riesgos, y reparar el acceso a la Fuente del Nano, manantial que da de
beber a Teresa.
Esta reunión de
trabajo es un primer paso fundamental. La visita permitió analizar sobre el terreno los puntos críticos donde la acumulación de sedimentos y vegetación
puede aumentar el riesgo de inundaciones o deteriorar el ecosistema
fluvial.
Si
la limpieza del río es una cuestión de seguridad y medio ambiente, la
recuperación del acceso a la Fuente del Nano es esencial. Esta fuente es
el punto de abastecimiento de agua del pueblo. Sin embargo las diversas
riadas han ido estropeando su acceso.
La
visita de Polo representa un ejemplo de gestión pública de proximidad,
donde la institución que gestiona un vasto territorio, la CGJ, baja al
terreno a escuchar a uno de sus municipios más pequeños.
Este
acercamiento es particularmente relevante en un contexto de cambio
climático y estrés hídrico, donde la gestión de los cauces menores es
fundamental para la salud de toda la cuenca. La conservación preventiva
puede evitar daños mayores y costosos a largo plazo.
La
CHJ no ha anunciado aún plazo determinado, pero el mero hecho de haber
realizado la visita y haber colocado las peticiones en la agenda técnica
se vive en Teresa como un éxito inicial. Ahora, el pueblo espera que el
diálogo se traduzca en partidas presupuestarias y proyectos concretos.
La historia de su río y de su fuente, por ahora, sigue escribiéndose.
Además, el aprecio del pueblo por su tramo fluvial es más que evidente, pues hace unos días, el paraje de la Fuente del Nano, recibió a una
expedición singular: los alumnos del Grado de Forestales y Medio Natural
del IES Alto Turia de Chelva, que se desplazaron hasta el valle del
Palancia para conocer de primera mano el proyecto ‘Adopta un Río’ y
sumergirse, nunca mejor dicho, en la dinámica de un río vivo.
La
jornada, organizada como una lección práctica fuera de las aulas,
transformó la ribera en un laboratorio al aire libre. Entre
explicaciones técnicas a pie de cauce y paseos por la vegetación de
ribera, los estudiantes pudieron observar los elementos que sostienen el
equilibrio de un sistema fluvial y comprender por qué su conservación
resulta clave no solo para la biodiversidad, sino para el territorio y
las comunidades que dependen de él.
Uno
de los momentos más destacados llegó de la mano de veteranos pescadores
de AEMS Ríos con Vida, quienes ofrecieron una demostración del montaje
de mosca artesanal. Más allá de la técnica, la sesión transmitió una
filosofía: una forma de mirar el río, de entender sus ritmos y de
relacionarse con él desde el respeto. La tradición pesquera se entrelazó
así con la ciencia de la conservación, demostrando que el conocimiento
también fluye, como el agua, de generación en generación.
La
iniciativa ‘Adopta un Río’ busca precisamente eso: crear vínculos
emocionales y cognitivos entre la ciudadanía y el curso fluvial,
promoviendo su cuidado a través de la educación y la participación. Para
los futuros técnicos forestales, la visita supuso una oportunidad de
aplicar conceptos teóricos a un ecosistema real y de dialogar con
actores que llevan décadas observando sus cambios.
La
mañana concluyó con la sensación compartida de un día de río y
aprendizaje, donde el murmullo del Palancia sirvió de banda sonora a una
lección que no cabía en ningún libro de texto. Un recordatorio, en
definitiva, de que a veces las aulas más efectivas no tienen paredes,
sino orillas.
Fuente: InfoPalancia.com / Ayto Teresa