Hay historias que nacen sin estruendo pero terminan ocupando un lugar perenne en la memoria de quienes las viven y comparten. En Segorbe, a finales de los años setenta, un anhelo tomó forma en las manos de un joven maestro y en la curiosidad de un puñado de niñas y niños. Lo que se inició como una sencilla rondalla escolar, entre risas y acordes inseguros, fue progresando y arraigando.
Este libro recoge cincuenta años de ese camino compartido y lo hace a través de un recorrido que avanza desde los antecedentes, con los grupos de ronda y las rondallas de las décadas centrales del siglo XX en Segorbe, hasta la actualidad, con una Orquesta de Pulso y Púa que presenta un relevante grado de madurez artística y proyección exterior, ya con Juan Plasencia como director.
Más allá de la crónica, las páginas de este libro son testimonio de un compromiso, el de quienes encontraron en la música un lenguaje común y en la orquesta un lugar al que pertenecer. Porque, en el fondo, esta es la historia de un lazo que perdura, de una ciudad que suena en cada acorde y de una memoria que, lejos de apagarse, sigue afinándose con el tiempo.
Al finalizar la presentación del libro, a las 19:00 horas, la Orquesta del Reencuentro, formada por la Orquesta de Pulso y Púa y por antiguos componentes que han pasado por la formación musical desde su creación, ofrecerá un magnífico concierto de plectro con el siguiente programa.
Paraules d’amor. Joan Manuel Serrat.
Non, je ne regrette rien. C. Dumont y M. Vaucaire.
Santa Lucía. Roque Narvaja.
Segunda Parte. Música de cine:
Tema d’amore, de “Cinema Paradiso”. Ennio y Andrea Morricone.
Tema de Lara, de “Doctor Zivago”. Maurice Jarre.
Bilitis, de la película del mismo nombre. Francis Lai.
Cançao do mar, de “Las dos caras de la verdad”. Ferrer Trinidade.
Arrivederci, Roma; de la película del mismo nombre, Renato Rascel.
Canción del vagabundo, de “Alma de Dios”. José Serrano.
El sitio de Zaragoza, fantasía militar. Cristóbal Oudrid.
Con la misma energía y entusiasmo que los caracterizaba en sus inicios, la música vuelve a ser el lenguaje que los une, y la orquesta se convierte en un espacio donde los recuerdos y las emociones fluyen sin límites y miran hacia el futuro.
Músicos actuales y antiguos se unen bajo la dirección de Enrique Valdeolivas, el maestro que inició esta aventura musical en 1976 y que sigue siendo una figura clave en la banda.





































