El acontecimiento astronómico del siglo se podrá contemplar perfectamente desde las comarcas del Palancia, que han preparado espacios acotados para poderlo observar sin riesgos, al tiempo que han repartido gafas homologadas para evitar daños oculares.
Por unos instantes, el día se convertirá en
noche. El próximo 12 de agosto, el cielo de las comarcas regadas por el río Palancia ofrecerá uno
de los espectáculos naturales más extraordinarios que puede contemplar
el ser humano: un eclipse total de Sol. No se trata de un eclipse
cualquiera. Será el primero de estas características visible desde
España en más de un siglo y situará a las comarcas palantinas en una de las mejores
posiciones del país para disfrutar de un fenómeno que millones de
personas solo llegan a ver una vez en la vida.
A
diferencia de otros eclipses que pasan casi desapercibidos, el del 12
de agosto será un acontecimiento excepcional. La sombra de la Luna
recorrerá la Península Ibérica de noroeste a sureste durante el
atardecer, atravesando la provincia de Castellón justo cuando el Sol se
encuentre muy próximo al horizonte. Esa circunstancia hará que la
experiencia resulte todavía más sobrecogedora.
En
el Alto Palancia, el eclipse parcial comenzará alrededor de las 19.37
horas. Poco a poco, la Luna irá ocultando el disco solar hasta que,
aproximadamente entre las 20.31 y las 20.33 horas, el Sol desaparecerá
completamente durante alrededor de un minuto y medio, dependiendo del
lugar exacto desde el que se contemple. Después, la luz regresará
progresivamente hasta la puesta de Sol.
Quienes
nunca han presenciado un eclipse total suelen imaginar simplemente que
«el Sol se tapa». La realidad es mucho más impresionante.
Minuto
a minuto, la luz comienza a adquirir una tonalidad extraña. Las sombras
se vuelven más definidas, el paisaje pierde color y el ambiente
adquiere un aspecto metálico difícil de describir. Conforme la oscuridad
avanza, la temperatura puede descender varios grados y el viento
incluso puede cambiar ligeramente.
Los
pájaros dejan de cantar, muchas aves buscan refugio creyendo que ha
llegado la noche y algunos insectos nocturnos comienzan su actividad.
Todo sucede en apenas unos minutos.
Y entonces llega el instante mágico.
De repente desaparece el último punto brillante del Sol —el conocido como «anillo de diamante»—
y el cielo se oscurece como si hubiera anochecido de golpe. Sobre las
montañas del oeste aparecerá un disco completamente negro rodeado por
una delicada corona blanca: la atmósfera exterior del Sol, invisible el
resto del tiempo por el intenso resplandor de nuestra estrella.
Es una imagen que ningún telescopio, fotografía o vídeo consigue reproducir con fidelidad.
El eclipse del 12 de agosto presenta una característica muy especial: se producirá prácticamente al atardecer.
Cuando
llegue la totalidad, el Sol apenas estará situado entre cuatro y cinco
grados sobre el horizonte occidental. Eso significa que elegir
correctamente el lugar de observación será fundamental.
Cualquier montaña, edificio, bosque o loma puede impedir contemplar el momento culminante.
Por
ello, los especialistas recomiendan buscar espacios elevados y con una
amplia panorámica hacia el oeste. El Alto Palancia dispone de numerosos
enclaves que reúnen estas condiciones.
Miradores
naturales en las sierras de Espadán y Calderona, zonas elevadas de
Teresa, Bejís, El Toro, Pina de Montalgrao, Barracas, Viver, Caudiel, la estación de ferrocarril de Torás, la ermita de Santa Bárbara de Altura o
los alrededores de Segorbe ofrecen excelentes perspectivas, siempre que
el horizonte permanezca completamente despejado.
Los eclipses totales generan un fenómeno conocido como turismo astronómico.
Miles
de aficionados recorren cientos o incluso miles de kilómetros para
situarse bajo la estrecha franja donde el Sol queda totalmente oculto.
España será este año uno de los grandes destinos mundiales para estos
viajeros y el interior de Castellón figura entre las zonas más
atractivas por su climatología estival y la calidad de sus cielos.
No
es descartable que hoteles, casas rurales, restaurantes y alojamientos
del Alto Palancia registren una elevada ocupación durante esos días,
especialmente si las previsiones meteorológicas anuncian cielos
despejados.
Además, el eclipse coincidirá
con el máximo de actividad de las Perseidas, la popular lluvia de
estrellas de agosto. Tras la puesta de Sol y con Luna nueva, las
condiciones para observar meteoros serán excelentes, convirtiendo la
noche del 12 de agosto en una auténtica fiesta de la astronomía.
Aunque el eclipse resulte fascinante, observarlo incorrectamente puede causar lesiones irreversibles en la vista.
Los
expertos recuerdan que nunca debe mirarse directamente al Sol sin
protección homologada, incluso aunque esté casi completamente cubierto
por la Luna.
Las únicas gafas válidas son
las certificadas conforme a la norma ISO 12312-2. Las gafas de sol
convencionales, radiografías, cristales ahumados, CDs o cualquier método
casero no ofrecen ninguna protección.
Solo
durante el breve minuto en el que el Sol permanezca totalmente oculto
podrá retirarse la protección. En cuanto aparezca el primer destello
luminoso, será imprescindible volver a colocársela inmediatamente.
Los astrónomos suelen decir que quien contempla un eclipse total de Sol queda marcado para siempre. No es una exageración.
El
silencio que invade el paisaje, la sensación de encontrarse bajo un
cielo imposible y la aparición de la corona solar generan una emoción
difícil de explicar incluso para quienes han dedicado toda su vida al
estudio del universo.
El próximo 12 de
agosto, el Alto Palancia tendrá el privilegio de convertirse durante
apenas noventa segundos en uno de los lugares más especiales del
planeta.
Después, la luz regresará lentamente, el Sol terminará ocultándose tras el horizonte y la vida continuará como siempre.
Pero
quienes levanten la vista al cielo esa tarde difícilmente olvidarán la
experiencia de haber visto cómo, por un instante, la naturaleza apagaba
el día en pleno verano.
Fuente: InfoPalancia.com