Un grupo de recreacionistas han convertido Vall de Almonacid en el epicentro de la Batalla de Espadán, en la que 300 soldados alemanes masacraron a los rebeldes moriscos que trataban de mantener su cultura y no convertirse al cristianismo. Todo ello, en medio de un intenso programa conmemorativo del V Centenario de la Batalla de Espadán (1526-2026).
El 18 y 19 de septiembre de 1526 en la Sierra de Espadán, hace 500 años, un ejército cristiano de entre 6000 y 7000 combatientes masacró a varios miles de musulmanes atrincherados en las cotas altas del centro de la sierra. La Guerra de Espadán fue la principal batalla del siglo XVI para imponer el cristianismo a los musulmanes de la Corona de Aragón, en un ambiente de cruzada, ante la preocupación en las cortes europeas y Roma por una eventual invasión otomana de Europa y la supuesta ayuda interna a tal ataque. El emperador Carlos V (Carlos I de España), deseoso de ser reconocido como monarca de toda la Cristiandad, decidió acabar con la disidencia religiosa en todos sus reinos, y planteó modificar el estatuto de las aljamas de la Corona de Aragón, completando así la unidad de fe que habían iniciado los Reyes Católicos, quienes expulsaron a los judíos que no quisieron bautizarse, y a los musulmanes de Granada y de toda la Corona de Castilla.
El resultado fue esta rebelión mostrando la resistencia de la población musulmana del Reino de Valencia a convertirse al cristianismo, una población que vivía en comunidades propias, aljamas, en las que tenía reconocido, desde el siglo XIII, el derecho de practicar su fe. La Guerra de Espadán, iniciada a finales de 1525, movilizó una buena parte de los recursos económicos del Reino de Valencia, reducidos por el impacto de las Germanías (1519-1522) y los puso al servicio de la guerra.
En los primeros meses de 1526, el ejército cristiano no conseguía reducir a los rebeldes y sufrió algunas derrotas, la principal la de Algimia de Almonacid, donde el ejército del duque de Segorbe, Alonso de Aragón, tuvo que retirarse a pesar de contar con entre 2500 y 3000 soldados. Conscientes de la gravedad de los hechos, las autoridades del reino reunieron un ejército más potente, reclutado sobre todo en tierras valencianas, que desde julio fue arrinconando a los rebeldes desde Onda al Macizo de Espadán, situado en el centro de la Sierra, entre los actuales municipios de Aín, Alcudia de Veo y Algimia de Almonacid.
Para dar el asalto que se esperaba definitivo a las posiciones rebeldes, el emperador envió un cuerpo de 3000 soldados profesionales del Imperio germánico (su guardia alemana de lansquenetes), a quienes el cardenal Giovanni Salviati, legado del papa, les dio una indulgencia para quienes combatiesen a los rebeldes.500 años después, Vall de Almonacid ha transformado esta efeméride histórica en un punto de encuentro para vecinos, visitantes y amantes de la historia, con una programación que ha combinado divulgación, gastronomía, recreación y música, enmarcadas en una intensa conmemoración para recordar el V Centenario de la Batalla de Espadán (1526-2026).
El programa, diseñado con el objetivo de acercar la historia de la comarca desde una perspectiva de convivencia, ha servido para poner en valor el legado cultural, agrícola y social que todavía permanece en el municipio. Los actos arrancaron el viernes con una demostración y degustación de dulces árabes, una actividad que permitió recuperar parte de la tradición gastronómica vinculada al pasado morisco de la localidad.
El sábado, la jornada continuó con la presentación del libro Cròniques de la revolta d’Espadà (1526), de Óscar Pérez e Ismael Xiva, seguida de una recreación histórica en la que participaron la Asociación Napoleónica Valenciana y la Asociación Cultural de Amigos del Museo Histórico Militar de Valencia. Uno de los momentos centrales fue la comida popular en Las Eras, organizada por la Asociación Cultural La Rectoría, que volvió a reunir a vecinos y visitantes alrededor de la gastronomía y la convivencia. La velada se cerró con la actuación del grupo Distillery Folk, poniendo el broche festivo a un fin de semana marcado por la alta participación.
Más allá de la recreación histórica, la celebración ha servido para reivindicar la profunda huella que la cultura morisca dejó en Vall de Almonacid. Porque la batalla final del 18 y 19 de septiembre marcó el final de la resistencia musulmana en la sierra, dejando una cifra posible de varios miles de muertos en el bando musulmán, tanto en batalla como ajusticiados posteriormente. Entre quienes sobrevivieron a las armas de los vencedores, fueron vendidos como esclavos, y todos obligados a bautizarse. Las mezquitas se transformaron en iglesias y se sometió a la población vencida a fuertes multas económicas. Pero su legado sigue vivo y en uso: su sistema de riego, la arquitectura tradicional, los cultivos, los ribazos y la piedra seca son elementos que todavía hoy forman parte del paisaje y de la identidad del municipio.
El Ayuntamiento ha planteado esta conmemoración no únicamente como el recuerdo de un episodio bélico ocurrido hace cinco siglos, sino como una oportunidad para reflexionar sobre la convivencia y poner en valor el patrimonio cultural de la localidad. La iniciativa se enmarca en el proyecto ULGES y cuenta con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 y de la Diputación de Castellón.
El balance de este primer gran fin de semana conmemorativo deja a Vall de Almonacid como protagonista de una celebración en la que historia, cultura y participación ciudadana han ido de la mano, reforzando la identidad de un pequeño municipio que ha sabido transformar un episodio de hace 500 años en una oportunidad para mirar hacia el futuro.
Y esto no ha hecho más que empezar. La programación del V Centenario continuará con nuevas actividades, entre ellas rutas senderistas y comitivas históricas que confluirán en el Pico Espadán, donde está prevista una acción conmemorativa en recuerdo de quienes participaron en aquellos acontecimientos de 1526 este próximo 24 de octubre.
Texto: InfoPalancia.com / eldiario.es



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