Si no es bastante el retraso de la electrificación de la línea, que ya está generando que estas comarcas no dispongan de servicio ferroviario desde hace casi dos años (y lo que queda), ahora se abre el melón de si es mejor una sola vía que dé vida a las estaciones existentes, o una doble vía que suponga un nuevo trazado y por ello, menos cercanía con los pueblos.
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible sacó el pasado mes de julio a exposición pública el Estudio informativo del tramo ferroviario Teruel-Sagunto, perteneciente al Corredor Cantábrico-Mediterráneo. El objeto de este estudio, según el Ministerio, es la mejora de la línea para potenciar el transporte de mercancías y poder aumentar el número de circulaciones y la capacidad de transporte de la línea. Para ello se han analizado las posibles mejoras en el corredor desde el punto de vista de trazado, bien sea sobre la línea existente o con variantes de trazado, que junto con las actuaciones que actualmente están en marcha por parte de Adif permitirán mejorar la capacidad actual de la línea.
Pero tras muchas cifras y buenas palabras, finalmente, se deja claro que en un principio se descarta, por motivos económicos, la opción de la doble vía electrificada para este eje viario entre Teruel y Sagunto.
Al contrario que en el resto del Corredor, la alternativa elegida por el departamento que dirige el ministro Óscar Puente es la de la vía única convencional con ancho ibérico, al considerar que se trata de un tramo con poca demanda en relación con el coste que supondría la doble vía, que sitúa en más de 3.700 millones de euros.

Por razones obvias, los gobiernos de Aragón y Comunidad Valenciana reaccionaron a las pocas horas después de la publicación del estudio para mostrar su disconformidad con lo que consideran un error histórico, además de falta de ambición y de compromiso del Ministerio, al que recordó que ya en 2004 este tramo fue concebido como de altas prestaciones. Por ello, anunciaron la presentación de alegaciones para exigir que el proyecto contemple una doble vía electrificada y de altas prestaciones, en lugar de mantener una única vía convencional. En este sentido, el director general de Transportes de Aragón, David Sánchez Fraile, criticó que mientras el resto del Corredor Cantábrico-Mediterráneo se proyecta con doble vía electrificada, el tramo entre Teruel y Sagunto queda relegado a una solución de menores prestaciones, creando un cuello de botella injustificado en un eje ferroviario estratégico que supone la conexión de todo el corredor con el principal puerto de España en tráfico de mercancías, que es el de Valencia
Cabe recordar que Zaragoza es uno de los principales núcleos logísticos de la península, cruce de rutas que conectan con el Cantábrico, el Atlántico, Madrid, el Mediterráneo y la frontera francesa, con infraestructuras como la Plataforma Logística de Zaragoza (Plaza). Por ello, la decisión del Ministerio supone limitar su capacidad de transporte a los puertos valencianos.
Similares argumentos utiliza el conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, Vicente Martínez Mus, quien ha mostrado el malestar del Consell ante lo que ha considerado "un racaneo" en una inversión crucial para la Comunitat Valenciana, a quien el descarte de la doble vía en el tramo ferroviario entre Teruel y Sagunto supone una renuncia a la capacidad de futuro de una infraestructura estratégica para la conectividad de la región y para la capacidad del Puerto de Valencia.
Unas protestas a las que también se sumaron varios partidos de la oposición y aliados al Gobierno de Madrid, como Compromís, que también afirmó que presentará alegaciones al proyecto de vía Sagunto – Teruel junto con Chunta Aragonesista, pues consideran que la renuncia del Gobierno español al corredor de altas prestaciones no es una decisión técnica menor, sino una decisión política que supone un nuevo desprecio hacia Aragón y el País Valenciano, cuando a otros territorios se destinan miles de millones de euros en infraestructuras e inversiones. Por ello, seguirán reivindicando una doble vía electrificada para viajeros y mercancías; la reducción de las pendientes en los puntos conflictivos del trazado, teniendo en cuenta el menor impacto medioambiental; un servicio de cercanías digno y de calidad; la priorización del transporte de personas, ante las mercancías; y minimizar el impacto de tráfico ferroviario con medidas de protección y seguridad de las poblaciones y del medio rural.
Desde el punto de vista empresarial, la negativa del Gobierno también ha generado malestar, pues la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV), ha anunciado que también va a presentar alegaciones, pues consideran la infraestructura esencial para el desarrollo económico de la Comunitat Valenciana y para mejorar la conexión entre los puertos de Valencia, Sagunto y Castellón, las áreas industriales y logísticas y el interior peninsular. En este sentido, la CEV entiende que renunciar a la doble vía supone limitar el potencial de un corredor llamado a desempeñar un papel clave en la competitividad empresarial, la reindustrialización, la descarbonización del transporte y el fortalecimiento de la autonomía estratégica de España y Europa..


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