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sábado, 30 de mayo de 2026

SACAÑET ESTRENA SU PRIMER MURAL DEDICADO AL COMERCIO DE LA NIEVE

La obra, realizada por la artista Raquel Sánchez con la participación de usuarios y voluntarios de Cruz Roja, se enmarca en el proyecto ‘España despoblada’. La zona de Sacañet-Canales atesora la mayor concentración de ventisqueros de todo el Mediterráneo.

Hace más de dos siglos y medio, cuando el frío era un bien tan preciado como el pan, unos monjes encapuchados subían hasta las cumbres de la sierra de La Bellida para almacenar la nieve del invierno en pozos de piedra. Esa memoria, casi perdida entre el despoblado y la maleza, acaba de recuperarse con trazos de color. El pequeño municipio de Sacañet, ha estrenado su primer mural público. Y el tema elegido no podía ser más fiel a su tierra: el ventisquero de Los Frailes, una construcción de 1769 realizada por los monjes de la Cartuja de Portaceli

El mural, que ya luce en una pared rehabilitada del antiguo frontón municipal, es mucho más que un adorno. Es el resultado de un proceso comunitario en el que han participado usuarios y voluntarios de Cruz Roja Española en Sacañet-Canales, junto a la artista valenciana Raquel Sánchez (conocida en redes como @raquel.sanchez.p). 


La obra se ha desarrollado dentro del proyecto “La España despoblada” de Cruz Roja Española, una iniciativa que busca mejorar la calidad de vida de las pequeñas poblaciones mediante actividades culturales, sociales y de dinamización territorial. En pequeños muros, grandes fachadas o en paredes más grandes, Cruz Roja pone su grano de arena, en este caso tratando de tejer vínculos entre vecinos, voluntarios y una artista para que la memoria del hielo no se congele para siempre. 

La imagen recrea la silueta del ventisquero –un pozo cónico de mampostería que servía para compactar la nieve y conservar el hielo durante meses–, rodeado de los pinos y las rocas calizas que caracterizan la sierra de La Bellida. También aparece la figura de un cartujo con su hábito blanco, como evocación de aquellos frailes que supieron convertir el invierno en mercancía.

Este rincón del interior de Castellón, a mitad de camino entre Sacañet y Canales, alberga la mayor concentración de ventisqueros de todo el Mediterráneo. Durante los siglos XVIII y XIX, antes de la llegada del hielo industrial, la Península Ibérica se abastecía de nieve a través de una red de neveros y pozos ubicados en zonas de montaña. El ventisquero de Los Frailes, junto con otros que aún se conservan en la sierra de La Bellida, formaba parte de ese entramado logístico. Los monjes de la Cartuja de Portaceli promovieron su construcción en 1769 para extraer bloques de hielo que luego se transportaban a lomos de mulas hasta ciudades como Valencia, Sagunto o Segorbe.

En aquella época, el hielo era un lujo reservado a hospitales, boticarios y casas nobles. Los ventisqueros funcionaban como grandes neveras naturales: se llenaban de nieve en invierno, se pisaba para compactarla y se tapaba con paja y tierra, de modo que el frío se mantenía hasta bien entrado el verano. El de Los Frailes, por su estado de conservación –aunque abandonado–, es uno de los ejemplos mejor preservados de la comarca. Pero no el único: en los alrededores se cuentan por decenas estos pozos de origen centenario, un patrimonio único en el arco mediterráneo.

La elección del frontón no es casual: se trata de un espacio de encuentro vecinal, recientemente rehabilitado, que ahora se ha transformado en un improvisado museo al aire libre.

El proyecto ‘La España despoblada’ de Cruz Roja Española lleva años trabajando en entornos rurales con riesgo de despoblación, no solo con ayudas materiales, sino también con iniciativas que refuerzan el tejido social y la autoestima de los pueblos. La participación de los usuarios y voluntarios de Sacañet-Canales en todo el proceso –desde la limpieza del muro hasta la aplicación de los últimos brochazos– ha sido un ejemplo de cómo el arte puede ser un motor de cohesión.

Con esta intervención, Sacañet se suma a la modesta pero creciente red de pequeños municipios que usan el arte mural para fijar memoria y atraer visitantes. Pero, sobre todo, el homenaje al ventisquero de Los Frailes recupera una lección olvidada: la de aquellos monjes que supieron guardar el invierno en un pozo de piedra para que el verano tuviera un poco de hielo. Hoy, cuando el cambio climático amenaza con borrar las nieves perpetuas, ese gesto ancestral adquiere un aire casi profético. Y gracias a un muro pintado con manos locales y el apoyo de Cruz Roja, la memoria del hielo –la de los frailes y la de un territorio único en el Mediterráneo– ya no volverá a derretirse del todo.

Fuente: InfoPalancia.com 

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