Descubren en Estivella una industria vidriera del siglo XV. Las excavaciones de la plaza de la Creu también ponen al descubierto grandes edificaciones tras la conquista cristiana.
Las excavaciones de la plaza de la Creu en Estivella han revelado datos de importancia sobre la historia de la localidad hasta ahora desconocidos. Uno de los más relevantes es el descubrimiento de una actividad vidriera en el siglo XV. Dato que pone de manifiesto el hallazgo de un horno para tal actividad. Sin embargo, los restos de vidrio encontrados y los estudios posteriores llevados a cabo por el equipo dirigido y coordinado por el arquitecto Paco Cervera Arias, junto al arqueólogo Jaime Latorre y con la colaboración de las arqueólogas María Durán y Paula Pérez, han ratificado esta hipótesis.
Principalmente, han aparecido las bases de varios recipientes, por lo que se concluye la existencia de un taller que se dedicaba a la fabricación de envases de vidrio. Un negocio de medianas dimensiones, que contaba con artesanos vidrieros, con una producción principalmente comarcal para la venta en la zona.
Además de esta actividad vidriera, los trabajos ponen al descubierto los orígenes de esta plaza a partir de la cual se fue diseñando el urbanismo y la concepción de municipio que ahora conocemos, con la iglesia siempre de referencia alrededor de la cual fue gestándose el núcleo urbano.
La campaña arqueológica ha sacado a la luz tres niveles de ocupación en la misma, es decir construcciones de distinta época, según los elementos constructivos encontrados. El primero de ellos, viene determinado por la aparición de un pavimento original, que apunta a una época posterior a la conquista cristiana. Según los primeros estudios, de mediados del s.XIII al XIV. Sobre este primer nivel, se han detectado otros dos.
Los tres se vieron seriamente afectados, por no decir destruidos, por la construcción de un aljibe, otro de los relevantes descubrimientos, que data de la segunda mitad del siglo XVII. Sin embargo, de este solo se ha encontrado el depósito y el brocal (agujero), mientras sigue siendo un misterio por dónde entraba el agua, de dónde se abastecía, un tema que se pretende abordar en una segunda fase de investigación a través de una fotometría que permita profundizar en el interior y en su sistema de abastecimiento, aunque todo apunta a que fuera a través de las acequias, que constituían la principal red de abastecimiento público.
Este aljibe se sospecha que pudiera formar parte de la gran obra hidráulica que experimentó el río Palància a mediados del XVII, periodo de crecimiento económico y poblacional para Estivella.
La campaña arqueológica ha sacado a la luz tres niveles de ocupación en la misma, es decir construcciones de distinta época, según los elementos constructivos encontrados. El primero de ellos, viene determinado por la aparición de un pavimento original, que apunta a una época posterior a la conquista cristiana. Según los primeros estudios, de mediados del s.XIII al XIV. Sobre este primer nivel, se han detectado otros dos.
Los tres se vieron seriamente afectados, por no decir destruidos, por la construcción de un aljibe, otro de los relevantes descubrimientos, que data de la segunda mitad del siglo XVII. Sin embargo, de este solo se ha encontrado el depósito y el brocal (agujero), mientras sigue siendo un misterio por dónde entraba el agua, de dónde se abastecía, un tema que se pretende abordar en una segunda fase de investigación a través de una fotometría que permita profundizar en el interior y en su sistema de abastecimiento, aunque todo apunta a que fuera a través de las acequias, que constituían la principal red de abastecimiento público.
Este aljibe se sospecha que pudiera formar parte de la gran obra hidráulica que experimentó el río Palància a mediados del XVII, periodo de crecimiento económico y poblacional para Estivella.

Los otros dos niveles encontrados se estiman en los siglos XVI y XVII, muros de grandes dimensiones que van más allá del perímetro de excavación, lo que hace augurar al equipo que las casas que se levantaron en la zona eran de gran tamaño. Eran edificaciones que formaban parte del entorno del templo primitivo, la primera iglesia del siglo XV, que posteriormente fue ampliada y mejorada en el siglo XVII, en la época de expansión de Estivella. Nada se ha encontrado de una posible mezquita en la zona, de la que se habla. Desde la plaza de la Creu hacia la iglesia se produce la expansión de la localidad.
Tras este importante estudio, ahora el ayuntamiento va a poner en valor los hallazgos, sobre todo el aljibe que dejará visto a través de un vidrio pisable, aunque no se descarta que más adelante puede construirse un acceso para visitarlo, como quiere hacer el equipo de gobierno en otra fase de actuación.
Tras este importante estudio, ahora el ayuntamiento va a poner en valor los hallazgos, sobre todo el aljibe que dejará visto a través de un vidrio pisable, aunque no se descarta que más adelante puede construirse un acceso para visitarlo, como quiere hacer el equipo de gobierno en otra fase de actuación.
Fuente: Mariam Romero - Levante EMV


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