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EL FIN DE UNA SEMANA TRISTE PARA EL PATRIMONIO NATURAL PALANTINO

Cuatro incendios calcinan el patrimonio natural de las comarcas del Alto Palancia y Alto Mijares, destacando desgraciadamente el de Montán, con cerca de 420 hectáreas quemadas.

Finaliza (aunque no de manera oficial) una semana trágica para el patrimonio natural de los pueblos del Palancia. Desde el pasado martes 7 de julio, cuatro incencios se han cebado con nuestros montes, causando un daño que tardará décadas en repararse.

Dos de estos incendios se declararon en Jérica. El primero, a primera hora de la tarde del propio martes 7 de julio, cuando en una cuneta de la antigua N-234 a la altura del llamado Collado Royo, en la partida del Hostalejo de Jérica, una chispa arrasaba una hectárea de pinar y campos de cultivos abandonados. El incendio, cuyas causas todavía no están claras, afortunadamente se extinguía dos horas después gracias a la rápida actuación de un helicóptero, dos avionetas, cuatro brigadas forestales y cuatro autobombas, que pusieron especial empeño en evitar que las llamas avanzaran hacía una granja y el embalse del Regajo, existentes en las inmediaciones.

Precisamente, en las cercanías del Pantano, otro incendio, al parecer provocado, se producía durante la jornada del viernes, al que tuvieron que combatir dos dotaciones del Parque de Bomberos de Segorbe, que afortunadamente lograban controlarlo y extinguirlo rapidamente.

Pero el incendio que ha mantenido en vilo a toda la zona es el declarado, también el pasado martes, en la población de Montán, y que por desgracia también se extendió a la vecina Caudiel. La ola de calor y la tormenta seca padecida esa tarde en la zona, parece fueron los causantes de los dos focos que se declararon en el Alto Mijares, en las poblaciones de Cirat (que fue rápidamente extinguido) y Montán.

Este último desgraciadamente se declaraba en una zona montañosa de muy difícil acceso, por lo que tuvieron que ser los helicópteros quienes llevasen a la zona a las brigadas que habían de combatirlo. Y claro, con todo esto, el fuego rápidamente se fue extendiendo, y día a día, la superficie arrasada aumentaba, a la par que los medíos para combatirla.

Desde luego, el despliege de medios humanos y aéreos fue bastante amplio, pues en la zona trabajaron más de 400 personas sin apenas descanso. El equipo estuvo integrado por 50 dotaciones de bomberos del Consorcio, la Unidad Especial de Bomberos para Incendios Forestales, una dotación de bomberos del Ayuntamiento de Castellón, mandos, operadores de comunicaciones, Unidad Logística y brigadas de distinta tipología: helitransportadas, de Emergencia de la Generalitat, de la Diputación de Valencia, y la Brigada de Voluntarios Forestales de Fuentes de Ayódar.














Hasta incluso 150 miembros la Unidad Militar de Emergencias (UME) se hubo de desplazar para trabajar intensamente en este dispositivo de extinción. En cuanto a los medios aéreos, en la zona se llegaron a congregar hasta 18 medios aéreos: ocho helicópteros, tres hidroaviones del Ministerio de Medio Ambiente con gran capacidad y siete aviones Air Tractor.

Todo este operativo conseguía que, por fin, el sábado se pudiera dar por controlado, que no extinguido, este incendio que finalmente ha calcinado una superficie cercana a las 417 hectáreas, a falta de confirmación oficial.

Los peores momentos se vivieron en la jornada del jueves, cuando el fuego saltó la carretera a Torralba del Pinar y se acercó al casco urbano, sin que finalmente se hubiese de evacuar. También se sucedieron bastantes accidentes entre los miembros de extinción, como el piloto que se quedó en medio del pantano debido a una avería del hidroavión, los tres brigadistas heridos por golpes de calor, otro herido en un ojo por una rama, el accidente sin mayores consecuencias de un vehículo de transporte,etc...

Pero finalmente, el sábado a mediodía, el Centro de Coordinación de Emergencias daba la noticia de que el incendio quedaba controlado, quedando en la zona tres Brigadas de Emergencia de la Generalitat, dos coordinadores forestales y el apoyo aéreo de vigilancia de un Airtractor, para tratar de evitar que se reavive de nuevo y procurar extinguirlo por completo.

Y todo esto en una semana en la que el gobierno de la nación, aprovaba en el congreso la nueva Ley de Montes, con la que se deja vía libre a las comunidades autónomas para la recalificación de suelo que haya sufrido incendios sin que tengan que pasar los 30 años marcados como plazo en la anterior ley de 2003 si hay motivos de interés público –a partir de una enmienda presentada por el PP y que contó con el apoyo de UPyD y UPN– y quita competencias a los agentes forestales a la hora de denunciar delitos ambientales.

Esperamos que esta desatinada ley se vea frenada por unos buenos gestores de lo público, que sepan valorar lo que se pierde y no lo que se puede ganar.


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