El cierre por obras de la parte monumental del recinto cartujo, obliga a trasladar a la zona de la Hospedería las jornadas culturales organizadas por la Asociación Cultural Cartuja de Valldecrist, que alcanzan su XI edición.
Así, las XI Jornadas Valldecrist, Ámbito de culturas 2026, además de servir para despedir julio y recibir a agosto, han ofrecido un interesante programa en el que han colaborado el Ayutamiento de Altura y la Fundación Bancaja Segorbe, junto a la Escuela de Chino Zirán, alternando actividades variadas como conferencias, arte, música y ejercicio.
El acto de apertura tuvo lugar durante la tarde del 31 de julio, cuando el presidente de la Asociación, Josep Marí Gómez, dio la bienvenida a los asistentes y comentó el motivo de cambio de ubicación, que no deja de ser grato si ello conlleva una mejora del monumento.
Más crítica fue la alcaldesa de Altura, Rocío Ibáñez, que alagó el movimiento ciudadano iniciado precisamente durante las pasadas jornadas para lograr una inversión en el edificio de la Hospedería, tras el cual, tras ser reunidas miles de firmas y presentadas en el Palacio de Las Aulas, sede de la Diputación de Castellón, llevó a que el ente provincial destinara una partida presupuestaria para frenar el deterioro de sus cubiertas, que tras mucho anuncio en la prensa, todavía no se ha llevado a cabo.
Tras los parlamentos iniciales, les tocó tomar la palabra a Lucía Bosch Roig y Montserrat Lastras Pérez, profesoras de la Universitat Politècnica de València, que expusieron su labor de "Catalogación y Catalogación del conjunto de bienes pertenecientes a la Cartuja de Valldecrist, en Altura (Castellón)", que fue el título que dieron a su intervención.
Tras unas pinceladas sobre la historia del monasterio, y de cómo comienza la labor de estas profesionales a cargo de Lucía Bosch, Montserrat Lastras procedió a explicar el minucioso trabajo que están realizando con las más de 4000 piezas almacenadas, extraídas de las campañas arqueológicas realizadas en los años 80 y 90 principalmente, y que debido a los traslados y largo tiempo sin procesar, han perdido irreversiblemente sus registros documentales y de catalogación; sufrido daños físicos en la decoración y en su fisonomía; o fragmentación de las piezas. Por todo ello, se está llevando una ardua labor de restauración, recatalogación, fotografiado, protección y almacenamiento para garantizar la conservación futura y facilitar su estudio en los años venideros. A causa de todo ello, sólo se llevan procesados algo más de 1000 piezas de las cerca de 4000 que se conservan en las dependencias municipales, por lo que todavía les queda un tiempo para concluir su trubajo.
Concluida la conferencia, que fue seguida por un nutrido público, y la cena al aire libre en el recinto, dio comienzo el primero de los conciertos de este año, que bajo el título "Filin en la cartuja", interpretaron los músicos José Catalá, Eva Serrano y Pau Montal, llenando de temas de melodías cubanas con notas de otros estilos, que se catalogan bajo esa palabra "feeling o filin" en el argot musical.
La mañana del primer día de agosto comenzó la jornada con una sesión de Tai Chi, que como viene siendo habitual en las últimas ediciones, es dirigida por Daniel Ibáñez y Liying Tang, de la Escuela de Chino Zirán, de Altura, que fue sumando participantes a lo largo de la sesión.
Tras una tormenta de verano (ya habitual en cada celebración de estas jornadas), comenzó con algo de retraso según el horario previsto la performance "Terra Nihil" de la artista alcorense Ana Beltrán, acto patrocionado por la Fundación Bancaja Segorbe.
Con un silencio propio de los frailes que habitaban el monasterio en el que se encontraba, y descalza para sentir una mejor conexión con el lugar, se impregnó de los elementos de la tierra, agua, viento y fuego, para crear una efímera obra.
Inmediatamente después, para tratar de ganar el tiempo que el mal clima había provocado, inició su actuación el Cuarteto Sorolla, que con sus instrumentos de cuerda interpretaron varias piezas vinculadas al cine y sus bandas sonoras. La mini pausa que realizaron a mitad de concierto sirvió para afinar las cuerdas de los violines y chelo, que debido a la humedad y al ser insturmentos de madera/cuerda, sufrían las consecuencias de la humedad que la lluvia había dejado.
Desde luego, sus temas y presentaciones devolvieron el buen clima a las actividades, que siguieron con la ya habitual cena al aire libre, y una nueva actuación del grupo Manouche Vermout, que culminaron la velada al ritmo de Gypsi Jazz ante un nutrido público.











No hay comentarios:
Publicar un comentario