Varias visitas guiadas por la localidad, y visitar la biblioteca y el Centro Cultural El Convento de Viver fueron la manera de conmemorar esta efeméride por parte del Ayuntamiento de Viver.
Lo secular y lo educativo se dieron la mano este martes en el Espacio Cultural El Convento de Viver, donde el alumnado de los centros de personas adultas FPA EC del Alto Palancia celebró el Día del Libro con una jornada que tejió rutas culturales, convivencia y una nueva aproximación a la biblioteca como un territorio vivo y abierto.
El antiguo convento, piedra sobre piedra en el paisaje de la comarca, acogió durante toda la jornada a un grupo de estudiantes que decidieron celebrar el poder de los libros más allá de las aulas. No hubo actos protocolarios ni discursos solemnes. En su lugar, los participantes recorrieron los puntos de interés histórico y cultural de Viver en pequeñas rutas guiadas, y después se dejaron llevar por los anaqueles de la biblioteca municipal, un espacio que el Ayuntamiento de la localidad ha trabajado para mantener como punto de encuentro ciudadano.
Acercarse a la lectura de una forma cercana y motivadora fue el lema tácito de la mañana. Hombres y mujeres de diferentes edades, con oficios y trayectorias vitales diversas, compartieron títulos, descubrieron autores que hasta entonces les eran ajenos, y saltaron de un género a otro sin más brújula que la curiosidad. La actividad, organizada por el profesorado de los centros de adultos, buscaba precisamente eso: desterrar la idea de que leer es una obligación escolar y recuperarla como un placer sin edad.
Pero la celebración del Día del Libro en Viver tuvo también un componente social que a menudo se escapa en las grandes celebraciones literarias. La convivencia entre los asistentes, las conversaciones surgidas al hilo de un párrafo o de una portada, y la reivindicación de la biblioteca como un lugar donde las palabras cobran vida y el conocimiento se comparte sin límites, tal como señalaron los propios organizadores, convirtieron la cita en un ejercicio de ciudadanía cultural.
El Consistorio de Viver, que ha colaborado estrechamente en el diseño de las rutas y en la apertura del convento, celebró la iniciativa. Fuentes municipales destacaron el valor de que sean los centros de adultos, a menudo invisibilizados en los circuitos de grandes eventos culturales, quienes tomen la iniciativa para recordar que el aprendizaje no entiende de edades. Hacer de la lectura una herramienta esencial para el crecimiento personal y colectivo, añadieron desde la organización, es un compromiso que debe renovarse cada 23 de abril, pero también todos los días del año.
Al cierre de la jornada, los asistentes compartieron un pequeño ágape en el claustro del convento. No hubo grandes discursos. Solo la satisfacción de haber demostrado que, en Viver, el Día del Libro se lee con mayúsculas y en comunidad.
Fuente: Ayto Viver

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