El proyecto Pimtepa (Plan para la Interpretación y la Mediación Territorial del Patrimonio), financiado con 217.000 euros del Gobierno central, formará a mediadores para conectar al visitante con los valores naturales y culturales de 28 municipios.
Explicar qué hace único a un paisaje, por qué una laguna temporal es extraordinaria o qué secretos esconde una antigua cantera de yeso. Esa es la esencia de la interpretación del patrimonio, una disciplina que el Alto Palancia ha decidido convertir en herramienta de futuro. La Mancomunidad del Alto Palancia, que agrupa a 28 municipios, ha puesto en marcha un curso pionero para formar a guías y mediadores que ayuden a los visitantes a leer el territorio más allá del simple dato, con la esperanza de que el legado histórico y natural sea un imán contra la despoblación.El curso, que arrancó el pasado miércoles 16 de abril en el Museo del Yeso de Soneja, es una de las primeras acciones visibles del proyecto Pimtepa. Durante tres jornadas teóricas y una salida de campo el 25 de abril por la mañana al paraje de la Dehesa, los alumnos aprendieron a transformar datos técnicos en relatos emocionantes. No se trata solo de informar, sino de provocar una experiencia que fomente el aprecio y la conservación.
La elección del escenario no es casual. El Museo del Yeso remite a una actividad económica tradicional que marcó el paisaje y la identidad de la zona. Y la Dehesa de Soneja, declarada paraje natural municipal en 2008, es un laboratorio perfecto para la práctica: 681 hectáreas que albergan especies botánicas raras, endémicas o en peligro de extinción, y una laguna temporal única en la Comunitat Valenciana, asentada sobre arenas silíceas y arcillas del Triásico. Allí crecen plantas acuáticas singulares, juntos y eneas, en un ecosistema frágil que merece ser explicado sin ser dañado.
El proyecto Pimtepa, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 con una subvención de 217.000 euros, aspira a ir más allá del curso. Según fuentes de la Mancomunidad, el plan incluye un diagnóstico previo y la elaboración de un inventario del patrimonio —no solo el arquitectónico o ambiental, sino también el inmaterial y las oportunidades de participación social—, así como acciones de digitalización, turismo sostenible y emprendimiento social. Todo ello con un horizonte claro: generar oportunidades de futuro en una comarca que, como tantas del interior, lucha contra la sangría demográfica.
El respaldo económico obtenido es un síntoma de la solidez de la propuesta. La candidatura del Alto Palancia no solo resultó seleccionada entre las 609 presentadas en toda España, sino que alcanzó la máxima puntuación en la baremación y logró la tercera cuantía más alta de las 55 ayudas concedidas. Un dato que, según los responsables del proyecto, avala el potencial de un territorio a menudo olvidado pero rico en recursos.
La filosofía del curso y del plan más amplio es clara: no se trata de acumular datos sobre el pasado, sino de construir un relato que emocione al visitante y lo convierta en un aliado del lugar. Porque la interpretación del patrimonio es un proceso creativo y de comunicación estratégica» que busca conectar los significados profundos de un sitio con la curiosidad del viajero. En el Alto Palancia, ese viajero ideal es quien, después de entender por qué la laguna desaparece en verano o qué oficio escondían los yeseros, decide quedarse, volver o recomendar.
La Mancomunidad confía en llenar las plazas con vecinos, jóvenes desempleados, pequeños empresarios turísticos y cualquier persona interesada en aprender a mirar de otro modo el paisaje. Porque, como reza un viejo aforismo de la interpretación patrimonial: A través del conocimiento, se llega al aprecio; y a través del aprecio, a la protección. En el Alto Palancia, esa máxima aspira a convertirse en un motor de cambio real.
Fuente: InfoPalancia.com
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