Las lluvias de los últimos meses y las buenas condiciones climatológicas preveen una excelente campaña para el cultivo de la cereza, a pocas semanas de la celebración de la Feria de la Cereza de Caudiel.
Caudiel ya calienta motores para la próxima Feria de la Cereza, que este año tendrá lugar entre el 6 y 7 de junio. Y lo hace en un año muy positivo para este producto, después de varios años nefastos para los agricultores.
Los productores de cereza de municipios como La Salzadella, Villamalur o Caudiel, donde la cereza es todo un símbolo están esperanzados con la cosecha de este fruto, que goza de su propia feria en los meses de mayo y junio, están de enhorabuena. Tras casi un lustro de producción bajo mínimos, el sector prevé remontar este año y apunta con ilusión a las entre 1.000 y 2.000 toneladas recolectadas. Así lo certifican desde la Unió Llauradora i Ramadera que, a la hora de hacer previsiones en plena fase de cuaje de esta preciada fruta primaveral, son muy optimistas gracias a que las condiciones meteorológicas del invierno han sido muy favorables para los cerezos y la evolución de los procesos de floración y cuaje de los frutos está siendo muy positiva. Todavía quedan por delante días para que el pronóstico sea más certero, pero si no pasa nada, la campaña este año será mucho más estable.
La sequía y las persistentes lluvias y granizos de los últimos años motivaron que la producción fuera mínima en la provincia, pero afortunadamente la situación este año es mucho más favorable, ya que el árbol tiene reservas hídricas suficientes para hacer frente al proceso de cuaje. Y si en los próximos 10 o 15 días no hay ninguna helada ni se baja de los cero grados en las zonas productoras, no habrá ningún problema con el fruto en las semanas cruciales para el engorde.
Una producción considerada como estable se sitúa entre 800 y 1.000 toneladas, unas previsiones que el sector no manejaba desde 2021, hace ahora un lustro. Este año consideramos que, si todo va bien, podemos llegar a las 1.000 y 2.000 toneladas. La rentabilidad de los productores será un tema a parte, pues a la competencia desleal de otros países, afecta la producción de otras regiones como Aragón.
Además, la superficie de cultivo de este fruto primaveral va menguando año tras año, y en algunos pueblos se han arrancado últimamente plantaciones de almendro y cerezo porque ya no resultan rentables y, en su lugar, se han plantado olivos, árbol que en la provincia de Castellón en 2025 ocupaba 29.505 hectáreas, 694 más que en 2024.
La sequía y las persistentes lluvias y granizos de los últimos años motivaron que la producción fuera mínima en la provincia, pero afortunadamente la situación este año es mucho más favorable, ya que el árbol tiene reservas hídricas suficientes para hacer frente al proceso de cuaje. Y si en los próximos 10 o 15 días no hay ninguna helada ni se baja de los cero grados en las zonas productoras, no habrá ningún problema con el fruto en las semanas cruciales para el engorde.
Una producción considerada como estable se sitúa entre 800 y 1.000 toneladas, unas previsiones que el sector no manejaba desde 2021, hace ahora un lustro. Este año consideramos que, si todo va bien, podemos llegar a las 1.000 y 2.000 toneladas. La rentabilidad de los productores será un tema a parte, pues a la competencia desleal de otros países, afecta la producción de otras regiones como Aragón.
Además, la superficie de cultivo de este fruto primaveral va menguando año tras año, y en algunos pueblos se han arrancado últimamente plantaciones de almendro y cerezo porque ya no resultan rentables y, en su lugar, se han plantado olivos, árbol que en la provincia de Castellón en 2025 ocupaba 29.505 hectáreas, 694 más que en 2024.
Fuente: El Mundo


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