Mientras la gran mayoría de los monumentos falleros se plantan a orillas del mar, la villa de El Toro alza la suya a 1040 metros de altura (aunque mida poco más de tres de alta)
Esta iniciativa, que alcanza ya su tercera edición, nace del impulso de las madres y padres del colegio público del municipio, quienes cada año se encargan de diseñar y construir la falla que se instalará en el pueblo.
Pero la singularidad de esta falla es que, mientras la mayoría de los monumentos falleros se preparan para tomar las calles de ciudades a nivel del mar, la de la Villa de El Toro reclama su propio récord, pues puede presumir de plantar la falla más ‘alta’ de toda la Comunitat Valenciana. El secreto no reside en los metros de su estructura de madera y cartón, sino en la altitud geográfica donde se ubica: unos imponentes 1.040 metros de altura que ninguna otra comisión del territorio valenciano logra alcanzar.
El origen valenciano de una gran parte de los vecinos del municipio fue el motor que impulsó esta celebración, la cual refleja la vitalidad y la energía de un pueblo que «no para», y donde la implicación ha ido creciendo año tras año, sumando cada vez más manos para que la fiesta sea completa.
La organización del festejo recae en las madres y padres de los alumnos del colegio público, contando con el apoyo de los maestros y la colaboración desinteresada de toda la población. El monumento de este año, calificado de singular y atrevido, incluye guiños a las gélidas temperaturas que caracterizan a la comarca del Alto Palancia, aportando un toque de humor y sàtira local a la fiesta.
La jornada festiva se completará con la elaboración de buñuelos de calabaza, higo y plátano, preparados por vecinas del municipio para acompañar la celebración. Tras la plantà y el ambiente festivo, llegará el momento de la cremà, que pondrá el broche final a esta singular fiesta fallera en pleno interior de Castellón.
Fuente: Comarcal CV

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