Fuente la Reina acoge un taller que se enmarca en el desarrollo del plan de interpretación del patrimonio de la Mancomunidad del Alto Palancia. Bejís, por su parte prepara un mural con técnicas de azulejería dentro de las II Jornadas Neobosque, que se instalará en otoño de 2026.
Fuente la Reina se ha convirtió hace unos días en la capital del esparto por una jornada. La Mancomunidad del Alto Palancia ha recuperado las técnicas tradicionales del trenzado del esparto, a través del Plan para la Interpretación y la Mediación Territorial del Patrimonio (Pimtepa), para mantener el legado de la tradición de un oficio en vías de extinción. La experiencia ha desbordado a la organización, que se vio obligada a cerrar las inscripciones ante el elevado número de solicitudes.
El taller fue impartido por Amparo Calero, una artesana y artista que domina las técnicas ancestrales del arte del esparto. Las personas asistentes pudieron conocer los rudimentos del trabajo artesano y aprendieron las técnicas básicas para realizar la trenza base y coserla para confeccionar elementos de uso cotidiano hasta hace solo unas décadas, como es el caso de los cestos, esteras, serones y capachos.
La jornada se desarrolló inicialmente en el Hogar del Jubilado, aunque las labores de trenzado se trasladaron hasta la plaza de la Iglesia, donde se fue uniendo el vecindario. Una persona mayor mostró unas alpargatas de su abuelo que conserva como un recuerdo familiar y vestigio de la cultura popular del siglo pasado, cuando la manufactura del esparto representaba una actividad económica destacada en el mundo rural, más allá de la simple artesanía, mediante la elaboración de cestas, alpargatas, arpilleras y sogas. La universalización del plástico para todo tipo de enseres domésticos acabó con la rentabilidad y la viabilidad de la industria del esparto.
La satisfacción de las personas asistentes suscitó el interés por la realización de un nuevo taller, con el fin de complementar las enseñanzas de esta primera sesión. Además, se está promoviendo la creación en Fuente de la Reina de un grupo dedicado a tejer esparto, de manera que la experiencia puntual que se ha realizado se extienda en el futuro. Una iniciativa que permitiría buscar nuevas salidas a la artesanía, incluso, económicas.
Amparo Calero se diplomó en Ciencias Empresariales, pero decidió reorientar su actividad a la recuperación de saberes ancestrales, en concreto a la artesanía de fibras vegetales (esparto, enea y rejilla), que le han otorgado reconocimiento en el ámbito de la Comunidad Valenciana. Calero participará en julio, junto a Lucía Loren, en la instalación ‘Tramas acuáticas: flujos e hilazas’ que se podrá ver en el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), en el marco del aniversario de la protección ambiental de la Albufera como parque natural.
EN BEJÍS, SE CONFECCIONA UN MURAL CERÁMICO
Por su parte, en Bejís un grupo de quince participantes participaron durante los días 16 y 17 de mayo, para arrancar la primera fase del Taller para la construcción colaborativa de un mural cerámico sobre Bejís, una de las actividades estrella de las II Jornadas Neobosque.
La cita se convirtió en un ejercicio de memoria compartida y de oficio aprendido sobre la marcha. Al frente, la profesora Clara Boj, de la Universitat Politècnica de València, y Verónica Boj, ceramista, que guiaron a los asistentes en el diseño colaborativo, en las primeras pinceladas de arcilla y en la creación de las primeras baldosas. El lugar –el taller cerámico habilitado en el viejo matadero– no podía ser más simbólico: un espacio que antaño fue despiece y faena, ahora convertido en fragua de creación colectiva.
La premisa era tan sencilla como hermosa. Cada participante acudió con una fotografía, un objeto natural o un recuerdo personal vinculado a algún lugar o historia concreta de Bejís: un paraje escondido, una calle con solera, la fachada de una vivienda querida. Esos fragmentos íntimos, esas imágenes que solo los vecinos reconocen, serán la materia prima del mural. En él no se tratará de copiar postales turísticas, sino de plasmar la vida real del pueblo, la que guardan los álbumes familiares y las conversaciones en la plaza.
La actividad fue completamente gratuita gracias a la colaboración de la Universitat Politècnica de València, que aportó materiales y herramientas, el grupo de ceramistas de Bejís, la organización Oriwa y el Ayuntamiento de Bejís . La organización ha querido agradecer especialmente a Clara Boj y a Verónica Boj su dirección entusiasta y paciente, porque enseñar a unos quince novatos a manejar la barbotina, las estrías y el esmalte no es tarea menor.
El taller no terminó ese día. Durante varios fines de semana se van a ir completando las distintas fases –diseño final, cocción, esmaltado– y las nuevas fechas se anunciarán próximamente según el avance de los trabajos. El gran estreno llegará en otoño de 2026, cuando el mural terminado se instale en una ubicación aún por determinar del municipio. Será entonces cuando Bejís pueda pasear y reconocerse en cada azulejo, en cada rincón de barro cocido.
En tiempos de despoblación y memoria frágil, un mural hecho con las manos de los vecinos no es solo un adorno. Es un acto de resistencia, una forma de decir que Bejís sigue aquí, con sus calles, sus historias y sus ganas de contarlas en cerámica.



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