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ALCUBLAS, PASADO Y PRESENTE DE LA AVIACIÓN VALENCIANA

Un cúmulo de circunstancias favorecen que el municipio de los Serranos investigue y rememore el papel que desempeñó durante la Guerra Civil dando sede a un aeródromo del bando republicano. Entre ellas, la posible ubicación de un moderno aerodromo en la localidad.

Cien años después de la sesión ordinaria en la que, mediante un acuerdo de pleno del Ayuntamiento de Alcublas, se decidiera acondicionar el archivo de las dependencias municipales, el actual consistorio alcublano inauguró -el pasado 30 de abril- el nuevo archivo histórico municipal. Esta circunstancia, fruto al mismo tiempo de la necesidad de organizar los archivos para ofrecer un mejor servicio al ciudadano; documentar y preservar la historia documentada en ellos; y al tiempo, rendir homenaje a sus predecesores por parte del actual consistorio; ha posibilitado que numerosos documentos volvieran a salir a la luz. Y esto, unido al afán del actual consistorio por dar a conocer los valores de la Ley de Memoria Histórica, y su conocimiento de la existencia del Proyecto Europeo Paisajes de Guerra -que pretende inventariar todo el patrimonio bélico del viejo continente- ha posibilitado que Alcublas recupere ahora la historia de su importante papel en la guerra Civil española, cuando albergó el aeródromo de las tropas defensoras de la legalidad.


"Las generaciones futuras conocerán la historia por los documentos y material fotográfico y audiovisual que seamos capaces de preservar y legarles. Esa es nuestra responsabilidad, porque sin archivos no hay historia” se ha apuntado desde el Ayuntamiento para justificar el impulso de la realización del archivo; y como primera muestra del trabajo de investigación realizado en él se ha presentado el libro Estelas en el cielo, que documenta la existencia de su aeródromo militar. Porque aunque el recuerdo de su existencia pretérita aún persistiera entre los mayores del lugar, hasta ha apenas unos años casi no quedaban algunos vestigios mal conservados de sus instalaciones en el lugar donde se emplazó, a escasos 3 kilómetros de la localidad de la comarca de Los Serranos. Algo que también se subsanó recientemente con la restauración de un bunker visitable.
El libro, elaborado con la participación de historiadores valencianos de Alcublas, Viver, Villar del Arzobispo y representantes de la Fundación Aérea de Comunidad Valenciana, acerca al lector a aquella etapa de la historia de Alcublas, a la aviación republicana, da a conocer algunos pasajes de la contienda, y recupera los nombres de los aeroplanos militares de que dispuso el bando republicano, como las Natachas, los Chatos, los KatiusKas o los populares Moscas, que ofrecían reconocimientos rápidos. Durante la contienda, el Cuartel General del Aire se estableció en Daroca y la Legión Cóndor en Bronchales, mientras Alcublas, en medio de un ámbito estratégico entre Manises, Llíria, Villar del Arzobispo, Viver, Sarrión, Barracas o Vilafamés, era plaza para defender al Gobierno Republicano, instalado en Valencia, en concreto en el entorno de la Sierra Calderona, donde se ubicó la residencia de Azaña.

"Fueron tiempos muy duros, los de la batalla de Teruel a finales de 1937" -apunta Manuel Civera Salvador, alcalde de Alcublas, en su aportación a Estelas en el cielo- "que obligaron a ambos bandos a reorganizar sus aviaciones y propiciaron la instalación de este aeródromo". Y ahora, toda esa peripecia que tuvo lugar en 1938 ha sido de nuevo recuperada, con testimonios de algunos de sus protagonistas, como Manuel Aucejo, un sargento que sirvió en él, y que puede recordar como entre los pilotos que allí pasaron se encontraba Rómulo Negrín Mijailov, el hijo del mismísimo Presidente del Consejo de Ministros de la República. Todo ello (a lo que cabría añadir el recuerdo a los aeródromos ubicados también en Sarrión, Rubielos de Mora, Barracas y Toro, que también se recogen en el libro), gracias a esta labor, será ahora más difícil de olvidar.
El traje de piloto del hijo de Negrín vuelve a Alcublas para quedarse
La nieta del último jefe de Gobierno de la República viaja a Alcublas para visitar el aeródromo en el que sirvió su padre durante la guerra
Carmen Negrín, la presidenta de la fundación que lleva el nombre de su abuelo, Juan Negrín, el último jefe de Gobierno de la II República, ha llegado a Valencia desde París con la maleta cargada de recuerdos. Más de la mitad de su equipaje está compuesto por el traje de piloto de la República de su padre, Rómulo Negrín Mijailov, quien en 1938 estuvo destacado en el aeródromo de Alcublas a los mandos de uno de los cazas ruso "Polikarpov I-15" de la IV Escuadrilla de "Chatos".
"En mi familia no había privilegios", explica Carmen Negrín, antes de apuntar que tanto su padre como su tío Juan "combatieron en el frente". Rómulo Negrín Mijailov, el padre de Carmen, estuvo destacado en el aeródromo de la Balsilla de Alcublas en febrero de 1938. De esta estancia se conserva una foto del hijo de Negrín con su caza que recoge el libro sobre el campo de aviación que acaba de editar el consistorio alcublano. Una de las historias que ha oído Carmen sobre su padre, cuenta que una vez, al quedarse sin munición, lanzó su "chato" contra un avión enemigo "como si fuera un kamikaze" pero antes de derribarlo se tiró en paracaídas. "Mi abuelo ordenó que lo metieran en el calabozo por haber desperdiciado un avión".
Setenta y dos años después, Carmen Negrín deshace el camino de su padre para entregar al Ayuntamiento de Alcublas una indumentaria de aviador "que en las etiquetas aún conserva el nombre de Valencia". Este legado es la contribución de la Fundación Negrín al primer museo civil de la historia de la aviación que abrirá las puertas en España y que forma parte de un ambicioso proyecto impulsado por este consistorio de la Serranía que preside Civera, que incluye la recuperación "como lugar de la memoria del aeródromo de La Balsilla en el que sirvió Rómulo Negrín", y que el consistorio tiene previsto abrir "antes de que acabe esta legislatura" en unas instalaciones provisionales.

Lugar de la memoria y proyecto de futuro
Civera presentó recientemente en Valencia está iniciativa a través de la cual "ya se ha rehabilitado el refugio antiaéreo del campo de aviación republicano y se ha delimitado el perímetro de la antigua pista con mojones". La iniciativa va acompañada con un acuerdo con la Fundación Aérea de la Comunitat Valenciana para la construcción del citado museo, "que mostrará 40 aviones antiguos y prototipos que atesora esta entidad", apunta.
Pero esta iniciativa no es sólo una mirada al pasado ya que el ayuntamiento ha aprobado por unanimidad construir un nuevo aeródromo con fines deportivos y recreativos que, "por las características de las corrientes térmicas del municipio, enclavado a 800 metros de altura, será el primero especializado en vuelo sin motor de la Comunitat Valenciana".
En Alcublas ya funcionó un aeródromo militar durante la Guerra Civil, del que quedan restos de edificios, aunque lo que fueron las pistas, de tierra, están hoy parcialmente ocupadas por caminos y edificios en uso. De todas formas, este no sería el lugar elegido, sino otro próximo, conocido como 'El Prao', una zona llana que se extiende entre la carretera de Alcublas a Bejís y la de Altura, cerca de 'la balsilla' y de la masía de 'Las Dueñas'.La llanura actual tiene cerca de dos kilómetros de largo en dirección este-oeste y los terrenos están libres de edificios. Tampoco hay tendidos eléctricos ni otras instalaciones que pudieran complicar el proyecto.
Mientras se desarrolla el nuevo aeródromo, en estos momentos ya se han suspendido las licencias urbanísticas y están realizándose los estudios de impacto ambiental que pueda generar este aeródromo que acogerá a diversos colectivos valencianos de la aviación recreativa, de instrucción, negocios y de ingeniería que necesitan una ubicación eficaz y tranquila que esté próxima a la capital.
El aeródromo que el Consell quiere construir relativamente cerca de Valencia podría ubicarse en Alcublas, después de Lliria. Para algunos, incluso, el pueblo de Alcublas es el auténtico 'tapado', por reunir las condiciones idóneas. Está a tan sólo 40 minutos de Valencia capital, no cuenta con limitaciones medioambientales, de construcciones o instalaciones de ningún tipo; tampoco hay impedimentos relacionados con reservas del espacio aéreo. Los terrenos son suficientes, planos y más económicos que en otras zonas, y encima, los expertos en vuelo sin motor han encontrado que allí se generan unas 'térmicas' que favorecen sus ejercicios. Las comunicaciones son buenas, pero aún lo serán más cuando se realice el eje Requena-Segorbe, que pasará por allí y unirá las autovías de Madrid y Aragón.

Pero pese a todas estas ventajas, desde el ayuntamiento sólo ve un 'pero': preferiría un aeródromo algo más doméstico, teme la envergadura del que planea el Consell, por las implicaciones en el entorno, pero sea como sea, tienen decidido presentarse al concurso, «ya haremos normas de protección».

El ayuntamiento trabaja en el proyecto desde hace un tiempo, apoyado además por colectivos e instituciones como el Aeroclub, practicantes de vuelos sin motor y la propia Universidad Politécnica que desean contar con un aeródromo alternativo. En la Politécnica se sigue la carrera de ingeniería aeronáutica, pero dependen de la escuela de Madrid al no tener instalaciones apropiadas para prácticas. De manera que se han juntado las ganas de muchos usuarios aéreos de tipo diverso con los planes del Consell para contribuir a descongestionar Manises de las utilizaciones que no sean estrictamente las de la aviación comercial y convencional.

1 comentario:

  1. Nuestro agradecimiento, por la delicadeza de hacer notorio el acto de nuestro pueblo.
    Gracias José Angel.

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