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DESPUÉS DE LA TORMENTA, LLEGA LA CALMA

Desprendimientos, cortes de caminos, arrastre de cañas, materiales y vehículos, y una espectacular crecida de las aguas del Palancia y sus afluentes.

Fotos: Isabel Escrich y Rafa Furio
El sabio refranero español dice que “después de la tormenta siempre llega la calma”, y con ella, en este caso, la hora de hacer recuento de los daños que ha causado el último temporal de lluvias que han sufrido las tierras del Palancia durante la pasada semana.

Las cañas amontonadas sobre los espacios de recreo y puentes que la Confederación Hidrográfica del Júcar no retira ni deja retirar de los márgenes y del cauce del río, que formaron grandes diques de contención; árboles caídos, numerosos desprendimientos de ribazos, roturas de caminos y perdida de inversiones en mejoras realizadas en los puntos de atracción turística existentes junto al río, vehículos arrastrados por la fuerza de la corriente, descarrilamientos de tren, son algunas de las secuelas dejadas en las comarcas palantinas, que no obstante para la zona ha sido bastante menos dañino que para otros enclaves de la provincia, pese que se han llegado a alcanzar los 200 litros por metro cuadrado en algunos puntos.

Foto: Las Provincias
Con tanta agua, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) tuvo que proceder a la apertura parcial de las compuertas del pantano del Regajo para regular la acumulación de agua procedente del río Palancia y la rambla de Gaibiel. Y es que el río Palancia ha registrado un caudal inusual y el embalse ha pasado de un estado algo lamentable, a estar prácticamente al máximo de su capacidad. De hecho el río se llegó a desbordar a su paso por la localidad de Segorbe (Castellón), cubriendo caminos y pasarelas.

También se ha notado ha experimentado una crecida importante del río Chico y de las Ramblas Seca y de Capuchinos, así como de las de La Torrecilla en Altura, todas ellas afluentes del Palancia, lo que ha obligó a la Policía Local de Segorbe a cortar varios caminos que cruzan los cauces como medida cautelar para evitar posibles accidentes.

Foto: José Mesado
Y aunque algo más arriba, el transporte ferroviario comarcal también se ha visto afectado por los desprendimientos causados por las lluvias. El tren 18515 que hacía el trayecto Zaragoza-Valencia descarriló la tarde del martes al chocar con unos desprendimientos provocados por la lluvia en el tramo entre Mora de Rubielos y Barracas. El impacto ha provocado la salida de vía de la locomotora y de uno de los coches, donde viajaban 16 personas que afortunadamente no sufrieron ningún daño. Desde Renfe se vieron obligados a realizar transbordos en autobús en este tramo de la línea hasta que volviesen las vías a estar en condiciones óptimas para el trasbordo de pasajeros.

Y no hay que olvidar los desperfectos sufridos en la desembocadura del río entre Canet y Sagunto, que motivaron las famosas imágenes que se publicaron en los medios de comunicación nacionales, con rescates de vecinos incluidos a través de helicóptero.

Afortunadamente, no se han sufrido daños personales, y la gran beneficiada de estas lluvias va a ser la agricultura, que después de tantos meses sin agua, va a notar cómo la recarga de acuiferos y la limpieza de la atmósfera redundará en una mejor producción.

1 comentario:

  1. Despues de la calma como indica la noticia. Pero si miramos durante las lluvias y como las relatan los multimedia
    Ver:
    http://elpanojon.blogspot.com.es/2015/03/las-portadas-del-periodico-dicen-todo.html

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